Chantaje emocional.

¿Que es?

Es una técnica de manipulación psicológica muy sutil y dañina. La misma suele estar tan escondidas en nuestras reacciones cotidianas que a menudo nos cuesta reconocer cuándo estamos sometidos a ella o cuándo la ejercemos.

¿De que se trata?

“Si realmente me quisieras no me harías esto”.
“Queda con tu novia, pero yo no descuidaría tanto a mis amigos”
“Haz lo que quieras hijo, pero yo nunca le habría hecho esto a mi madre”
“Si quieres no hagas horas extras, pero ya sabes que están despidiendo a mucha gente”
“No hace falta que me ayudes, al fin y al cabo siempre lo hago solo”
“Si realmente me quisieras, entenderías”.

Estas frases que a menudo se ven tan inocentes pueden causar tanto daño y lo mas peligroso es que la gente las usa sin querer, pero se les hace vicio por que saben que funcionan.

Muchas veces decimos que quien hace esto es una persona fría, calculadora y hasta egocéntrica, sea que lo haga de manera voluntaria o involuntaria, pero la realidad es que no es así, ya que aunque no se crea es una técnica común en el ser humano, que se presenta con demasiada frecuencia.

Se reconoce como un acto de defensa y hasta para afrontar situaciones donde no estamos conformes. Aunque también debemos ver que se presenta cuando no estamos de acuerdo con situaciones que no podemos controlar.

¿Existen varias maneras de chantaje emocional?

Es tan variado que no podemos dejar de nombrar. Recordemos que las palabras aunque son dolorosas no son la única forma de hacer daño.

Algunos de ellos son el silencio, gestos, el victimismo, los reproches (esto mas que todo para hacer sentir culpa), la amenaza (directa o indirecta), incluso el castigo.

Al utilizar esta ‘herramienta’ a menudo se está diciendo “hazme caso”, “no me abandones” o “necesito ser importante para ti”, es un mecanismo que utilizan de modo que puedan llenar insatisfacciones emocionales propias. Pero ciertamente nadie tiene la culpa de los vacíos y necesidades de otro, hay que estar conscientes que es muy importante poner los límites correspondientes.

Características del chantaje emocional.

Como todo, siempre hay avisos, señales que nos dicen que algo no esta bien.

1. EXIGENCIA: Jim quiere algo de Elena. Sugiere que, dado que la relación entre ambos es tan estrecha y que comparten gran parte del día, lo más lógico sería irse a vivir juntos. “Prácticamente ya estoy viviendo en tu casa- le dice Jim a Elena-. Lo único que nos falta es oficializar esta situación”. Agrega que, dado que el departamento de Elena es muy amplio y que, de todos modos, la mitad de sus pertenencias ya están allí, la transición sería muy simple.

Hay ocasiones en que los chantajistas no expresan con tanta claridad o que quieren, sino que tratan de que el otro lo adivine. Jim, por ejemplo, habría podido plantear su deseo en forma indirecta: mostrarse resentido en ocasión del casamiento de un amigo y decir, después de haberle preguntado a Elena, con insistencia, qué le pasaba: “Quisiera poder compartir más tiempo contigo; a veces me siento tan sólo…”, para agregar, finalmente, que le gustaría irse a vivir con ella.

A primera vista, la sugerencia de Jim parece nacida de un profundo amor y no tiene las connotaciones de una demanda. Pero pronto resulta evidente que está decidido a obtener lo que quiere y que no piensa discutir el tema o cambiar de idea.

2. RESISTENCIA: A Elena, la idea de que Jim se mude a su casa la molesta, y expresa ese sentimiento diciéndole que no está preparada para ese cambio fundamental en la relación. Lo quiere mucho, pero, por ahora, quisiera que él tuviese su propia vivienda.

Si Elena fuera una persona menos franca y directa, su oposición podría llegar a expresarse de otra manera. Quizás se distanciara de Jim, mostrándose menos afectuosa, o diciéndole que ha decidido pintar su departamento y que él tendrá que llevarse sus cosas hasta que haya terminado con los trabajos.

Por el contrario, expresa su resistencia sin ambigüedades y el mensaje queda clara. La respuesta es “no”.

3. PRESIÓN: Cuando Jim se da cuenta de que Elena no reacciona como él quiere, no hace el menor esfuerzo por entender los sentimientos de ella sino que, por el contrario, la presiona para que cambie de idea. Al principio actúa como si estuviera dispuesto a discutir el tema, pero esa discusión se convierte en un monólogo que tiene el tono de un sermón.

Transforma la afirmación de Elena en una exposición de fallas de ella y plantea sus propios deseos y exigencias como algo sumamente positivo.

“Solo quiero lo mejor para los dos. Quiero darte más cosas. Cuando dos personas se aman, deberían desear compartir su vida cotidiana. ¿O es que no quieres compartir tu vida conmigo? Si no fueras tan egocéntrica, podrías abrirte más a las cosas buenas de la vida”.

De inmediato pasa a una actitud más seductora y pregunta: “¡Es que ya no me amas lo suficiente como para tenerme siempre a tu lado?. Otro chantajista podría incrementar la presión insistiendo con vehemencia en que, al vivir juntos, el vínculo entre ambos se estrechará y la relación mejorará aún. Sea cual fuere el estilo utilizado, la presión termina por aparecer, por más que se la disfrace con expresiones benévolas tales como, por ejemplo, las de Jim al manifestar cuánto le duele la renuencia de Elena.

4. AMENAZAS: Al ver que sus deseos chocan contra una pared, Jim hace saber a Elena que, si ella no cede a su pedido, sufrirá las consecuencias de su negativa. El chantajista puede amenazar con causar dolor o desdicha. Podrá decirnos cuánto lo estamos haciendo sufrir.

Podrá tratar de conquistarnos con promesas relativas a todo lo que nos dará o cuánto nos amará si hacemos lo que nos pide. Jim presiona a Elena con amenazas veladas: “Si no eres capaz de asumir este tipo de compromiso, después de todo lo que compartimos y significamos el uno para el otro, quizás sea mejor que empecemos a tratar de conocer a ora gente”.

No amenaza directamente con romper la relación, pero a Elena le resulta imposible ignorar lo que sus palabras implican.

5.OBEDIENCIA: Elena no quiere perder a Jim y se dice a sí misma que tal vez sea un error de su parte decirle que no quiere que vaya a vivir con ella, a pesar de que la idea de una convivencia le sigue resultando incómoda.

Ha analizado sus reparos de disuadirla. Algunos meses más tarde, Elena depone su resistencia y Jim se muda a su casa.

6. REITERACIÓN: Al triunfo de Jim sigue un período de paz y serenidad. Ahora que ha conseguido lo que quería, aflija la presión y la relación parece estabilizarse. Elena sigue incómoda con la situación generada, pero también siente una gran alivio al haberse librado de la presión y recuperado el amor y la aprobación de Jim.

Éste, por su parte, ha comprobado que presionar a Elena y hacer que ella se sienta culpable es una receta infalible para obtener lo que se le ocurra. Y Elena se ha dado cuenta de que la forma más rápida de cortar con la tácticas de presión de Jim es ceder a sus deseos. De esta manera, ha quedado establecida la base para un esquema reiterativo de exigencias, presiones y capitulaciones.

Estas seis características constituyen el núcleo del síndrome del chantaje emocional.

(tomado del articulo http://www.inteligencia-emocional.org/articulos/chantaje.htm)

Si me están chantajeando, ¿Ahora que hago? ¿Cómo lo manejo?

Es la pregunta del millón. Ya que casi el 99% de los casos las personas que nos chantajean, son las personas que están mas cerca de nosotros y tiene ese ‘poder’ para controlarnos de esa manera. Es imposible decir que uno no se valla a sentir mal cuando alguien al que le tenemos cualquier clase de aprecio nos sale con estas frases, por que no queremos hacerlos sentir mal.

Lastimosamente en estos casos, cualquier camino que uno tome siempre se va a sentir mal, sea cual sea la decisión que uno elija.

Muchos especialista dirán no entres en el circulo vicioso de la manipulación, negarnos a los ruegos, lo cual suena mas fácil de lo que uno puede creer, pero el problema no es ‘construir esa pared’ a un compañero, amigo, conocido o hasta jefe, el problema es cuando a quien pones del otro lado es tu papa o mama, novia o esposa o hasta tus hijos…

Casi que todo mensaje va a ser ambiguo, lo cual es un disfraz muy interesante: “no pasa nada, entiendo que quieras irte con tus amigos, total yo me quedaré en casa sola y aburrida”

A esto debemos saber dar a conocer nuestros limites y derechos, y ser respetuosos al hablar, el dialogo y la confianza son las bases de cualquier relación por lo tanto, una respuesta muy acertada seria: “de verdad me gustaría salir con mis amigos, pero siento que si lo hago te voy a hacer sentir mal, pero si no salgo aunque te gustaría que me quede también te voy a hacer sentir mal, por favor, hablemos de esto…”

Algunos pasos que deberíamos de seguir para solucionar esto son:

  • Lo primero que debemos hacer es poner en pie el limite entre sentimiento, chineo y chantaje.
  • Luego debemos ejercer nuestro derecho a opinar y defender nuestros derechos.
  • Tratar de llegar a una solución, pactar algo que ayude a ambas partes a estar cómodos con la relación.
  • Tener un dialogo sincero y abierto.
  • Ser respetuoso.
  • No bajar nuestra autoestima, no dejarnos pisotear.

Y cuando se presenten frases que no podemos controlar tan fácilmente decir algo como: “no entiendo muy bien lo que me dices, por una parte me verbalizas que me vaya tranquilo, pero por otra siento que si lo hago te enfadas, o te sientes mal. Hablemos de esto”

chantaje

 


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